LA AVENTURA CONTINÚA EN...

viernes, 18 de diciembre de 2009

Mala Praxis c01: La Melancolía de Maruja Salamina VI

Esta historia es ficticia. No está inspirada en personajes, organizaciones ni hechos reales. Cualquier parecido con la realidad es pura casualidad... lo juro... tuturuturu...

Capítulo 1: La Melancolía de Maruja Salamina VI


—Hola Maruja. —Dije nervioso. —¿Y estos chicos son…?

—Nada, son compañeros de clase y miembros del club al que pertenezco. —Dijo Maruja con tono autoritario. —Chicos, salid un momento, que aquí el médico parece que tiene que hablar conmigo. La reunión de hoy queda... ¡terminada!

No sé si aluciné más con el grito que pegó cuando dijo “terminada” o con la pose rarita que pusieron.

—La virgen… —Musitó Albariña. —Estos chavales de hoy cada vez están peor. A veces pienso en hacerme un plan de pensiones en Suiza por si la cosa anda mal.

—Al menos sabemos que las chicas de hoy en día están bien formadas…—Le dije a Albariña pensando que hablaba con Rodrigo.

Su contestación no fue verbal precisamente.

—Así que tú eres Maruja. —Comenzó a hablar Albariña mientras yo me retorcía de dolor por su temible codazo. —Yo soy la Dra. Touriño, y te haré el seguimiento junto al Dr. Salcedo a partir de ahora.

—Por fin alguien con inteligencia en este hospital. —Soltó Maruja, mientras me observaba con mirada inquisitiva. —¿Se sabe algo de mis resultados?

—Sí, que todo es normal, sin embargo… —Le contesté hasta que Albariña me cortó.

—Sin embargo, vamos a tener que hacerte otra prueba. ¿Sabes lo que es una TC, no? —Le preguntó Albariña.

—Sí, es una de esas cosas mejores que una radiografía y que hace como cortes del cuerpo, ¿no?

—Yo no lo hubiera explicado mejor. —Dijo Albariña con sonrisa de anuncio. —Pero antes el Doctor y yo te vamos a hacer un par de preguntas más.

—¿Es que esto no va a terminar nunca? —Dijo Maruja indignada.

—Te prometo que si todo va bien, éstas serán las últimas que te hagamos. —Dijo Albariña mientras le ponía una mano en el hombro.

—Vale, ¿qué queréis? —Contestó Maruja. —Y rapidito…

Yo a esta niña un día me la cargo, pero por desgracia el cabrón de Hipócrates me lo prohíbe.

A continuación, acontece una conversación entre Maruja y Albariña, y como son dos mujeres con plenas facultades mentales, la conversación es larga, muy larga, y con mucho chismorreo, por eso utilizaré el método Anti-Naruto, en lugar de meter relleno, lo quitaré. Si os digo la verdad, no es que no quiera ponerlo, es que sólo presté atención a lo siguiente.

—Bueno, comenzaremos tomando nota de tu historia una vez más. —Dijo Albariña.

Media hora después…

—… y entonces dices que has fundado un club en tu instituto, ¿qué clase de club es? —Preguntó Albariña.

—Algo normal, estamos en una sala y hablamos sobre tonterías. —Dijo Maruja aburrida. —La última vez hicimos una película y…

Quince minutos después…

—… y aquella vez pensé que podía hacer que mi gato hablara, fíjate tú. Pasé un miedo terrible… —Temblaba la voz de Maruja.

—Bueno, estate tranquila. Ahora quiero que me hables de tu entrada al instituto. —Siguió Albariña.

Casi tres cuartos de hora después. En serio Albariña, tienes que dejar de parlotear tanto con los pacientes…

—Y así fue como conocí a Kiko. Un chaval muy majo que me ayudó con lo del club, pero que te suelta una bordería a la mínima. —Seguía Maruja.

—Entonces, estás diciendo que la entrada a tu nuevo instituto no te supuso ningún problema… —Preguntó Albariña.

—Bueno, no es eso. —Maruja parecía más preocupada por momentos. —Siempre es difícil cambiar de aires, sobre todo sin una familia que te ayude.

—Ahí quería llegar, Maruja. —Se levantó Albariña. —Quiero que me hables de tus padres.

—Eh, yo no tengo nada de eso. —Maruja apartó la mirada. —Ya le dije al Doctor que no quería hablar de esas cosas.

—Pero Maruja, es importante para que te pongas bien. —Dijo Albariña con un tono de preocupación.

—Ya, es que… pero…

—Maruja, por favor…

—Está bien, pero quiero que ese elemento se marche. —Obviamente me señalaba a mí. —No me siento segura con un hombre delante.

—Gabi. —Me miró Albariña. —Déjanos a solas un rato.

—Está bien “jefa”. —Le dije con sarcasmo. —Te espero en el despacho.

En momentos como este es cuando pienso que acerté en ir a la ceremonia de graduación de la Facultade de Medicina, para rogarle que se pusiera a mi cargo. No iba a dejar que alguien con tan buenas “aptitudes” y que había salido en el periódico, se me escapara. Pero al mismo tiempo, me sentía un poco impotente.

Una vez llegue al despacho le dije a Rodrigo que no me hablara. Estuve sentado hasta que…

Una hora después…

Albariña llegó con los ojos rojos y con los mocos cayéndosele. —Joder, Gabi. Lo de esa chica es muy triste.

—¿Qué pasa? ¿Qué te ha dicho esa muchacha? —Le pregunté con preocupación.

—Sus padres… sus padres… —Sollozaba Albariña.

—¿Qué? ¿Qué? ¿Por Dios mío, qué? —Le agarré de los hombros.

—Sus padres… snif… dirigen una editorial…

—¿Qué? —Pregunté con estupor. —¿Una editorial? ¿Y qué tiene eso de malo?

—Dirigen una editorial que al parecer edita manga en España y Argentina, y a la pobre niña… a la pobre niña…

—¿Qué le hacen? ¿La pegan? ¿La insultan?

—La obligan a tragarse todas las mierdas que quieren licenciar para ver si tienen éxito. —Yo flipaba en colores. —Al parecer la pobre chica leyó hace unos años una cosa en un foro femenino, un manga de nosequé Mayu, o algo así, y se lo dijo a su padre.

—No me jodas… ya sé quién es…

—El caso es que la cosa fue bien, y ahora obliga a Marujita a trabajar como asesora editorial, y la chica no puede más, dice que quiere desaparecer, que incluso pidió la emancipación legal para alejarse de su padre, cambiarse de instituto y vivir sola en un apartamento.

—Pero, Dios mío, eso lo aclara todo. Eso significa que tiene…

Alguien abrió la puerta de golpe.

—¡Joder! ¡He aprobado! ¡Por fin he aprobado Farma! ¡Master Salcedo, ya no seré un cateator nunca más...!

—Dios que susto me has pegado, Jesús. Enhorabuena, y todo eso, pero no es el mejor momento…

—Ah, por cierto, Master. He visto a la de la 41 que mi dijo Rodrigo que estaba tremenda y ¡leches!, qué temperamento. —Dijo Jesús sobresaltado. —Si hasta se parece a Haruhi Suzumi…

—… ya. ¡Ya lo tengo!

Salí corriendo directo a la puerta de la habitación. Como había podido estar tan ciego. Pero cuando entré, no había nadie…

—¡No me jodas! —Grité. —¡No puede ser verdad! ¡La chica ha dicho que quería desaparecer y lo ha hecho!

No puede ser.

Estas cosas no ocurren en la realidad.

Esto sólo pasa en las novelas de un trillado que ni siquiera puede terminar lo que ha empezado.

Es la Desaparición de Maruja Salamina.

—¿Dónde… dónde estás Maruja? —Grirté a los cuatro vientos con ambos brazos alzados. —¿Dóndeeeee?

—Están haciéndole la TC.

—¿Eh?

Continuará...


El próximo martes 22, el desenlace... Solo en BLOGDECHUSE.


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4 bofetadas:

Vircof 18 de diciembre de 2009, 0:56  

Joder, como compadezco a la pobre Maruja T_T

montejo3 18 de diciembre de 2009, 20:05  

Con diferencia, el mejor cap (parte...) hasta ahora, lo del padre de Maruja a sido bestial... y la "desaparición"... XD.
Espero con ganas el final, a ver por donde sales :3

T,  19 de diciembre de 2009, 0:50  

Sólo falta uno T_T xD .......
¿Para cuando la déci, quiero decir, la segunda tempo, quiero decir, segundo capítulo de Maruja? xDDDDD Ya, ya veo, que Mala Praxis es una novela de historias cortas xDD.

ZeroSagitary 21 de diciembre de 2009, 2:04  

jajjajajjajaj xDDDDDD Dios, porque hasta los momentos mas aburridos los cuenta de manera tan divertida xDDD

como me rei al final xD con solo imaginarme la cara del doctor salcedo diciendo ¿eh? xD

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