LA AVENTURA CONTINÚA EN...

sábado, 13 de marzo de 2010

Mala Praxis c02: Midori, Vete de mi Mano I

Esta historia es ficticia. No está inspirada en personajes, organizaciones ni hechos reales. Cualquier parecido con la realidad es pura casualidad... lo juro... tuturuturu...

Capítulo 2: Midori, Vete de mi Mano I


Yo, Gabriel Salcedo, soy el médico responsable de la planta 13 de medicina interna de un hospital universitario cualquiera… pero en realidad, soy un panadero nacido con las “manos nucleares” que intenta crear el pan español definitivo, el ES-pan.
Lo primero es cierto… lo segundo, lo dejo a vuestra elección…

Era una tarde tonta y caliente, de esas que quema el Sol en la frente... Creo que tengo que dejar de escuchar Estopa a todas horas. En cualquier caso, era una tarde tranquila de primeros de mayo, donde poco había que hacer salvo estar sentado en mi escritorio frente al ordenador, mientras twiteaba un poco.

Y habría sido una tarde como todas las demás que pasaba en mi apartamento, si no fuera porque me encontraba sentado en el despacho de la sección de amarillos de urgencias. Tampoco es que me pudiera quejar mucho, ya que el servicio se estaba presentando como “fácil”, comparado con el infierno que supone a veces una guardia aquí.

—Doctor, le traigo una paciente anciana que refiere dolor de estómago. —Me dijo la enfermera responsable.

—Vale, llévala al Box 1, y que se siente en la camilla. —Respondí mientras tecleaba en el ordenador.

—Y, por favor, deje de meterse en Internet… —Me dijo mientras levantaba una ceja. —Que los médicos están para sus pacientes.

—Ya, pero yo ya soy un pro entre los pros. —Contesté sonriendo. —Mi cabeza puede estar en muchos lugares a la vez.

—Pues será mejor que una de sus cabezas se mantenga aquí, o se la tendré que cortar.

—¿El qué?

—La cabeza...

—¿Qué cabeza…?

—¿Ya estamos otra vez, Gabi? —La enfermera dio media vuelta. —Me estoy cansando de tus dobles sentidos.

Apagué el monitor con una sonrisa de oreja a oreja. Se podría decir que mi trato con las enfermeras, bueno, con las féminas de todo el hospital, era bastante bueno. Y aunque no me comiera un rosco, había cogido confianza con muchas de ellas. ¿Será por eso que todas me suelen llamar Gabi? A veces, creo que hasta se olvidan de que soy un “ilustre” médico de este hospital.

Llegué al Box 1 donde me esperaba el paciente promedio de las urgencias de un hospital, una señora mayor con dolor de tripa.

—Buenas tardes, señora… María del Mar Revilla… —Saludé amablemente a la anciana.

—No muy buenas, doctor, si tengo que estar aquí. —La señora comenzó a hablar. —Fíjese usted que ayer estaba paseando por la calle con mi perro Gustavo, y de repente me dio...

Media hora de soliloquio por parte de la anciana después...

—Entonces, me está usted diciendo que su hermanastro se quiere quedar con la finca del pueblo, pero que no tiene ningún derecho sobre ella, ya que en realidad era de su padre, que no era el padre de su hermanastro.

—No, a ver Doctor, lo que quería decirle era que mi hermasnastro, en realidad era adoptado, y que tampoco tenía...

Tras quince minutos de discusión...

—Ah, vale. Entonces, al final en la herencia salía sólo su nombre y… espere un momento. —De repente me di cuenta de que había caído en su juego. —¿Y todo esto qué tiene que ver con su dolor de tripa? —Un juego diabólico perfeccionado por las señoras de este país.

—Esto, sabe usted, creo que ya se me ha pasado. —Respondió tan ancha. —Parece que sólo eran unos gases. Pero el hablar con usted me ha debido tranquilizar.

—Bueno, vale señora, pero márchese por favor. —Le respondí medio indignado. —Y si no le duele haga el favor de no venir, que gastamos dinero públicos y hay más pacientes… —Me paré a pensar un segundo. —Da igual, señora, vuelva cuando quiera.

—Gracias Doctor, y cuídese mucho. —Se despidió la ancianita.

Muchos de los pacientes que vienen al hospital lo hacen por mero aburrimiento. Y es cierto que, muchas veces, puede suponer un grave problema debido a la gran saturación que sufren los servicios de urgencias, pero en un día tan tranquilo como hoy, no pasa nada. Además, hay que cuidar de los mayores y a mi también me viene bien para desconectar un poco, aunque sin pasarse.

—Bueno, parece que esta guardia va a ser muy tranquila, ¿eh? —Le dije a la enfermera.

—Pues sí, parece que hoy no hay mucha activi… —El sonido del teléfono la interrumpió.

—¿Ocurre algo, enfermera? —Pregunté extrañado.

—Sí, ahora mismo se lo digo. —Seguía hablando por teléfono.

—¿Qué pasa?

—Gabi, han llamado de agudos . Quieren que vayas a ver un paciente de los “tuyos”.

—¿Cómo que de los míos?

—No sé, es lo único que me han dicho.

—Voy para allá de inmediato.

Me despedí de la enfermera y me dirigí como un rayo a la zona de agudos. Mientras sorteaba las camas que había situadas por el pasillo, un médico joven me paró. Se trataba de uno de los residentes de primer año que estaba de guardia, y me señaló la camilla con “mi nuevo paciente”.

Al verlo, lo primero que hice fue ponerme la mano en la cara. Era un chico joven, entre los veinte y los treinta años, con el pelo teñido de rubio, un uniforme de instituto negro de corte japonés y una marioneta en la mano… Una muñeca de Midori…

Ah, se me había olvidado mencionar que este fin de semana se celebraba el Salón del Manga de la ciudad...

Continuará...


Ha llovido mucho desde que terminé el capítulo 1, pero entre exámenes y enfermedades, no me había dado tiempo a terminarlo, y me gusta tener todo hecho antes de colgarlo por partes.

Sólo dos cosas que aclarar respecto a este fragmento:

- Amarillos es como se conoce en los hospitales a la zona de Urgencias a donde se remiten los pacientes que no presentan un estado grave, y que, por lo tanto, pueden “esperar un poco más”.

- Agudos, en contrapartida a amarillos, es a donde se mandan a los enfermos muy graves. Es la zona más saturada de Urgencias, y no es raro ver camas en los pasillos.


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3 bofetadas:

Vircof 12 de marzo de 2010, 23:49  

¡Alavado sea el señor, te has dignado a sacar un nuevo capítulo! Bueno, mejor dicho, comenzar a sacar xD. Y aquí has demostrado claramente como puede ser perjudicial para una mente joven el que una anciana la llene de pensamientos anecdóticos de su vida. No estamos cerebralmente preparados para tal marea de información xD.

T,  13 de marzo de 2010, 10:57  

¡¡Yupi!!, de nuevo volveremos a disfrutar de las aventuras de nuestro médico-friki favorito.

Maese Fangorn,  13 de marzo de 2010, 16:51  

¡Hey! El glosario es de agradecer.

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